lunes, 17 de junio de 2013

EL QUID



Entre las hojas de los árboles se  hacía paso la luz de las farolas, sombras y claros se reflejaban en el suelo, a esas horas de la madrugada las calle estaba desierta. Iba caminando abstraído en mis pensamientos,  aquello que había pasado me tenía un poco descentrado, tenía que lograr analizar todo lo acaecido.

Los hechos fueron pasando como una película, fotograma a fotograma, esta era la mejor manera de encontrar por que se había producido aquel cambio. Fui logrando aislar las palabras de cada uno, aunque se sobrepusieran unas a otras en la conversación.
Una y otra vez volvía al principio, no era capaz de encontrar el  matiz, no podía ser tan difícil, al no ser que no fuera una cosa evidente. Ya sabemos que cada uno tenemos reacciones diferentes ante el mismo estimulo.

-Coñe, que complicadas son las mujeres.

Mis palabras retumbaron en la entrada de aquel garaje, casi me asuste, no lo había dicho tan alto.

Me había pasado 3 calle cuando me quise dar cuenta, si no hubiera sido por aquel camión de la basura con su ruido, no sé dónde hubiera acabado. Medía vuelta y a ver si ahora no me paso.

Saque las llavero y  al ir abrir la puerta se vino a mi mente, cogí el teléfono, busque su número en la agenda, un tono, dos , tres……….. me creía que no lo iba a coger y en esto:

-¿Qué quieres?

-Vete hacer puñetas.


Ahora ya podía descansar tranquilo. Que bien se queda uno cuando se quita un peso de encima. ©Fer

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